Flexibilidad Curricular

Estuvimos en la ciudad de Buenos Aires con Alejandra, Carolina y Laura, tres estudiantes de Diseño de Vestuario que cursan materias en la UBA (Universidad de Buenos Aires)-UPB.

Por: William Cruz Bermeo.

Laura Manjarrés, Alejandra Ruiz y Carolina Arango.

Este convenio hace parte de la Flexibilidad curricular que ofrece Diseño de Vestuario, pues de 168 créditos, 66 son flexibles, esto quiere decir que se pueden cursar como electivas, optativas y cursos en universidades que tengan convenio con UPB.

Alejandra Ruíz, nos contó sobre la experiencia:

WC: ¿Cómo ha sido la experiencia de venir a cursar  materias en la UBA?

Alejandra Ruiz, en la entrada a la UBA

AR: Interesantísimo, se aprenden cosas por todos los lados, aprendes cosas para tu vida y académicamente. Hay una cosa muy buena acá y es que hay mucha educación a partir del ejemplo, casi siempre tus docentes: jefes de cátedra y encargados de comisión, son gente joven involucrada con la empresa o con el medio, tienen sus propias tiendas y negocios. De manera que te pueden aportar muchas cosas desde la experiencia.

Hay unas cátedras muy interesantes, la parte teórica es increíble, los textos que te hay  que leer, la profundidad de las cosas, la manera en que la gente asimila los contenidos y se interesa por aprender.

En las cátedras que son más prácticas y el hecho de que en la UBA no haya talleres de máquinas, implica que uno tenga su propia máquina de coser y que uno mismo tenga que hacer los trabajos pues saldría muy costoso mandarlos a hacer; pero es excelente pues lo que implica una cátedra de estas es poner en práctica un montón de conocimientos, que si no se tenían se deben empezar aprender como sea, y para la formación profesional esto es imprescindible.

Bueno en las cátedras más técnicas, como Técnicas de Producción, se aprenden muchas cosas que sirven para la parte empresarial, para cuando se tenga un negocio propio, cosas como las fichas técnicas y mucha enseñanza sobre máquinas y procesos. Se aprende muchísimo.

WC: ¿Cómo debería prepararse un estudiante para venir a tomar materias del programa Diseño de Indumentaria de la UBA?

AR: Lo primero es que se debe tener una apertura mental increíble, porque antes que todo esto es una universidad pública, el número de estudiantes es enorme, en un taller puedes estar con doscientas personas más. Nadie va a entender si uno va a otro ritmo, no, es uno el que tiene que adecuarse al ritmo en que los docentes te van a exigir las cosas.

Por otra parte, aunque parezca increíble, en cuanto al lenguaje hay un cambio impresionante. Por esto es necesario adecuarse a determinadas expresiones, por ejemplo, nombres técnicos que uno no usa en Medellín o que allá se usan de manera muy distinta. Entonces por ese lado, también se necesita una apertura impresionante para que esas cosas no te vayan a dar duro. Pues si uno viene pensando que se va a hacer lo mismo que se hace en Medellín, ¡olvídalo!

Bueno otra cosa es que hay que estar dispuesto a saber hacer  muchas cosas porque todo hay que hacerlo uno mismo: saber coser, hacer moldes. Estar dispuesto a hacerlo todo, también a ir y rebuscarse los materiales en distintos lugares para que no salga muy costoso. Ir en búsqueda de cosas relativas al rubro para que te den determinados precios o te presten determinados servicios. Cosas de marroquinería, etc. Se trata de rebuscarse bastante todo lo que se necesita.

WC: Considerando la formación que hasta ahora has recibido en Diseño de Vestuario UPB, ¿consideras que la preparación recibida ha sido suficiente para asumir lo que este intercambio demanda?

AR: Conceptual y teóricamente sí, ha sido suficiente para venir y recibir acá las cátedras teóricas. Y en lo que respecta a diseño, es decir, a taller, sí. Pienso que nosotros tenemos la formación como para llegar acá y sacar colecciones, y presentar ese tipo de trabajos.

Sin embargo, en la formación técnica, me parece que no es suficiente. En mi caso me he sentido muy bien, bien preparada porque por mi propia cuenta he trabajado mucho sobre moldería, es decir,  nunca he parado de hacer cosas en mi casa. O sea, si uno en Medellín es de los que manda siempre a hacer todos los trabajos, probablemente acá le resulte duro toda esa parte, porque por ejemplo nosotros en UPB la parte de moldería, la parte de producción no la vemos tan en profundidad, la vemos muy rápido.

Respecto a la parte de producción, me parece que incluso es un asunto de la ciudad, que no seamos tan rigurosos como en Buenos Aires con la parte de producción, de lo que son técnicas de producción. Entonces, por ejemplo en la materia Técnicas de Producción he tenido el problema de que en el grupo de trabajo, a la parte mía siempre le queda faltando algún detalle: mirá que no le pusiste el hilo a esto, o que no hiciste esto o lo otro. Mientras que todas mis compañeras ―las que son de Buenos Aires— están súper enteradas y está interiorizado en ellas cómo es que se tienen que presentar los trabajos, mientras que a mí me ha costado un poco adaptarme, también por el asunto aquél de que cambia la terminología, cambia la denominación, cambian los códigos que hay que poner en una ficha técnica, en una prenda,  en un molde, todo eso cambia acá. Entonces, primero hay que adaptarse a lo de acá; y segundo, uno se tiene que adaptar al rigor y a la exigencia, por ejemplo, de un geometral, es decir lo que en Colombia llamamos un ropero. Cambia completamente, no se hacen detalles superfluos, te dicen para qué es cada cosa, para qué es una ficha o la otra, debes presentar esto, esto y esto, o este dibujo te quedó “muy feo”, esto no se hace así, no repitas imágenes. En resumen, los profesores son bastante rigurosos; pero eso es muy bueno pues así se complementan los vacíos que tengas de la formación en Bolivariana.

WC:¿Cómo ha sido tu experiencia con la ciudad?

AR: ¡Excelente, ha sido genial!

Avenida 9 de julio. Buenos Aires

Lo más descrestante es que Buenos Aires es una ciudad que se puede recorrer las 24 horas del día. La manera en que cambian los horarios acá, eso se siente mucho en la Universidad pues hay cátedras que son de 7:00 a 11:00 PM, y para uno es como un cambio cerebral el hecho de que se esté estudiando a esa hora y de llegar a la casa a las  doce de la noche en medio de la semana.

Hay algo que en Medellín sí es una ventaja para nosotros, y es que Buenos Aires es una ciudad casi residencial del todo, por tanto acá no hay un sector de producción, no hay lo que nosotros tenemos que es todo ese rubro de modistas, de confeccionistas, almacenes de telas o depósitos donde se consigue todo lo que uno necesita y a un muy buen precio. Acá la gente se niega a hacer cosas, maneja horarios de trabajo muy diferentes, por ejemplo a la hora del almuerzo todo el mundo cierra el negocio, entonces uno se queda sin materiales, sin modistas, sin nada, y a veces es difícil, es muy cerrado. No hay tanto del rubro textil-confección-insumos como  uno creería. Entonces, sólo hay una parte donde venden telas y es un mercado en que uno tiene que someterse a precios y a lo que imponga el vendedor. Hay muchas cosas que si no se buscan bien salen muy costosas. Entonces en ese sentido, como estudiante hay que venir a recorrer la ciudad en un sentido muy diferente, no es sólo la ciudad cultural la que uno tiene que recorrer, ni la ciudad de la rumba, ni la ciudad turística, sino que uno empieza a mirar la ciudad buscando a dónde es que está la promoción, el descuento, o dónde es que te prestan uno u otro servicio. Eso es muy interesante ya que uno conoce muchas cosas que no se verían si sólo se viniera a conocer los puntos turísticos de la ciudad.

También está todo lo otro relativo a la vida de estudiante, y es que uno aprenda a manejar presupuestos, dónde y con quien vivir, que la casa tenga o no el ambiente de estudio. Si existen las facilidades o no para movilizarse en la ciudad, si están lejos o cerca de la universidad. Eso implica que se deba adquirir cierta pericia para no dejarse tumbar de nadie, que uno se alimente bien y que maneje sus propios horarios, no dejar caer la vida en un desorden, pues es lo que a veces pasa con muchos alumnos extranjeros, que vienen a otra ciudad y como no hay quien les cocine entonces no comen bien, no duermen bien, o no hacen bien las cosas. El asunto es que hay que tener disciplina y rigor con uno mismo para no caer en el desorden en que caen muchos. Se trata de autodisciplina.

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